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El Laberinto Químico: ¿Por qué el cerebro nos impide decir adiós?

¿Te ha pasado alguna vez? Estás en una relación y, con total claridad mental, sabes que esa persona no te hace bien. Tienes el impulso de irte, lo intentas, quizás incluso te despides... pero al poco tiempo, regresas. Sientes una fuerza invisible que te arrastra de vuelta al mismo lugar del que jura

El Laberinto Químico: ¿Por qué el cerebro nos impide decir adiós?

Si te sientes identificado, no es una falla de tu carácter ni falta de amor propio. Es tu biología. Lo que experimentas es una batalla neuropsicológica donde tu cerebro está luchando contra sí mismo.
 
1. El Secuestro del Sistema de Recompensa
El cerebro procesa el afecto de una pareja inestable de forma similar a una adicción. El culpable es el refuerzo intermitente.

¿Qué es el Refuerzo Intermitente? Es un patrón donde el "premio" (el afecto o la atención) se da de manera impredecible. Es el mismo mecanismo que usan las máquinas tragamonedas: como no sabes cuándo vendrá la próxima muestra de amor, te quedas enganchado esperando "el premio".
Dopamina y Expectativa: Esta incertidumbre genera picos masivos de dopamina.

2. El Vínculo Traumático y la Oxitocina
Incluso en medio del caos, los momentos de reconciliación liberan oxitocina, creando un lazo biológico difícil de romper.
El efecto anestésico: La oxitocina reduce la actividad de la amígdala.

3. La Disonancia Cognitiva: Las dos verdades
Tu corteza prefrontal (la parte lógica) dice: "Esto me destruye". Pero tu sistema límbico (la parte emocional) grita: "Lo necesito para estar a salvo". A este choque lo llamamos disonancia cognitiva.
Para sobrevivir al estrés de este conflicto, el cerebro recurre a la racionalización: inventas excusas para justificar el comportamiento del otro y así calmar la angustia de quedarte.

Entender que tu resistencia a dejar esa relación tiene una base científica es el primer paso para dejar de culparte. No estás roto; tu sistema de recompensa está temporalmente alterado. Con paciencia y estrategias adecuadas, puedes "reconfigurar" tu cerebro para recuperar tu libertad.

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